Por qué estos calcetines de ciclismo
- Cero rozaduras dentro de la zapatilla: superficie lisa conseguida por bobinado lento y tratamiento con aceite enzimático del hilo. Dentro de una carcasa rígida y con el pie fijado al pedal, la fricción no perdona: aquí no la hay.
- Ajuste que no se mueve: el hilo texturizado en un único huso da estiramiento y recuperación reales. El calcetín se queda donde lo pusiste, kilómetro 10 y kilómetro 140.
- Evacuación de sudor: grosor de filamento y tramado calculados para que el aire circule. El pie sale seco de la zapatilla incluso en verano.
- Aguantan lavados: alta resistencia a abrasión, fatiga y tracción. Con el tintado “Muff dyed”, ni encogen ni pierden elasticidad después de docenas de ciclos de lavadora.
Altura alta, y no es casualidad
La caña alta es el estándar del pelotón por una razón: marca la línea limpia sobre la pantorrilla y protege la zona baja de la gemela del roce y del sol. Nosotros no vamos a discutirle a nadie dónde acaba la marca del bronceado, pero te damos la altura para que salga recta.
Poliamida 6.6: la parte aburrida que sí importa
Es la misma familia de poliamida que se usa donde no se puede fallar. Texturizada y bobinada despacio, gana suavidad y elasticidad frente a una poliamida convencional. Traducido: un calcetín que sigue el movimiento del tobillo en vez de pelearse con él.
Hecho aquí
Tejidos en el norte de España con hilo portugués. Cadena corta, control encima, sin intermediarios que nos cuenten cuentos.